dijous, 19 de juny de 2008

Corrosión bimetálica

El acero galvanizado en contacto con otros metales.

Esto significa que los recubrimientos galvanizados, que son recubrimientos de zinc, se corroerán preferentemente para proteger a los metales situados por debajo de éste en la serie de potenciales electroquímicos o serie galvánica de los metales. Este efecto es la base de la protección catódica o de sacrificio que ejercen los recubrimientos galvanizados sobre las pequeñas áreas de acero desnudo que se pueden producir si el recubrimiento resulta dañado.
El grado o intensidad del ataque que puede producirse por la corrosión bimetálica dependerá de una serie de factores, entre los que caben destacarse los siguientes:


a) La naturaleza de los metales en contacto.


Cuando dos metales distintos están en contacto se produce una diferencia de potencial, cuya magnitud dependerá de la naturaleza de los metales de que se trate y del electrolito presente. Generalmente, el grado de corrosión bimetálica aumentará cuanto mayor sea la diferencia de potencial, es decir, cuanto más alejados estén entre sí los dos metales en la serie galvánica de los metales. Sin embargo, la diferencia de potencial puede variar debido a la formación de capas de óxido más o menos protectoras sobre el metal, por lo que este parámetro no puede usarse por sí solo para determinar si se producirá o no corrosión bimetálica y con qué grado de severidad.


b) La relación entre las superficies de los dos metales en contacto.


Este parámetro es de gran importancia. Para que la corrosión sea mínima, la relación entre las superficies del "metal anódico" y del "metal catódico" debería ser elevada. Cuando esta relación disminuye, puede haber problemas debido al aumento proporcional de la reducción de oxigeno que tiene lugar sobre la superficie del "metal anódico", dando lugar a un incremento de la corrosión de este metal.


c) Las condiciones de exposición.


Para que tenga lugar la corrosión bimetálica es necesaria la presencia de un electrolito que haga de puente y cierre el circuito de la pila galvánica entre los dos metales. Como consecuencia, en espacios interiores secos la posibilidad de corrosión bimetálica es muy baja, mientras que en ambientes exteriores la posibilidad aumenta debido a la presencia de agua en forma de lluvia o condensaciones. Las peores condiciones de exposición serán por tanto las de inmersión en una solución acuosa, donde hay un electrolito permanentemente en contacto con los dos metales.


Supresión de la corrosión bimetálica.


Normalmente, cualquier posibilidad de que se produzca una corrosión bimetálica puede paliarse aislando eléctricamente un metal del otro. Para uniones atornilladas, esto puede hacerse utilizando arandelas de plástico o de neopreno, mientras que para superficies solapadas esta separación puede efectuarse mediante separadores de plástico o pintando una de las superficies con un sistema de pintura adecuado.


¿Como afecta este tipo de corrosión al acero galvanizado?


Generalmente el acero galvanizado se comporta bien en contacto con los metales más habituales en la construcción cuando se encuentran expuestos a la atmósfera, siempre que la relación superficial entre el acero galvanizado y el otro metal sea alta. Por el contrario, en condiciones de inmersión el riesgo de ataque por corrosión bimetálica se incrementa de forma significativa, por lo que normalmente es necesario utilizar algún tipo de aislamiento entre ambos metales.

Comportamiento del acero galvanizado en contacto con:


Aluminio. El riesgo de corrosión bimetálica debida al contacto entre el acero galvanizado y el aluminio en la atmósfera es relativamente bajo. Sin embargo, conviene recordar que una aplicación frecuente en la que se usan conjuntamente estos dos metales son los revestimientos con paneles de aluminio montados sobre una subestructura de perfiles de acero galvanizado. En estos casos es aconsejable aislar ambos metales, debido a la gran superficie de los paneles de aluminio en relación con la de los perfiles en contacto.


Cobre. Dada la gran diferencia de potencial entre el acero galvanizado y el cobre o las aleaciones de este metal, se recomienda siempre el aislamiento eléctrico de los dos metales, incluso en condiciones de exposición a la atmósfera. Donde sea posible, el diseño debe además evitar que el agua o las condensaciones de humedad escurran desde el cobre sobre los artículos galvanizados, ya que el cobre disuelto en forma iónica podría depositarse sobre las superficies galvanizadas y provocar la corrosión del zinc.
Por este mismo motivo, en las conducciones de agua no deben mezclarse tramos de tuberías de cobre y de acero galvanizado (aunque se utilicen elementos de aislamiento eléctrico en las uniones de ambos tipos de tuberías), especialmente si los tramos de cobre se colocan delante de los de acero galvanizado y, por tanto, el flujo de agua pasa principalmente por las tuberías de cobre.


Plomo. La posibilidad de corrosión bimetálica con el plomo es baja en una exposición a la atmósfera. No se han detectado problemas en aplicaciones tales como el uso de tapajuntas de plomo con productos o recubrimientos de zinc, o en la utilización de plomo para fijar postes o elementos estructurales galvanizados.


Acero inoxidable. El uso más habitual del acero inoxidable en contacto con acero galvanizado es en forma de tornillos y tuercas en condiciones de exposición a la atmósfera. Este tipo de uniones no suelen ser muy problemáticas, debido al bajo par galvánico que se establece entre ambos metales y a la elevada relación superficial entre el metal anódico (acero galvanizado) y el catódico (acero inoxidable). No obstante, en medios de elevada conductividad (humedad elevada o inmersión en agua) es recomendable disponer un aislamiento entre las superficies en contacto de ambos metales (p.e. arandelas de plástico o neopreno y casquillos o cintas aislantes).


Conclusiones.


En la construcción es frecuente la utilización de metales diferentes que pueden trabajar en contacto, sin que en la mayoría de los casos se presenten problemas graves. No obstante, pueden surgir fenómenos de corrosión cuando los metales en contacto posean potenciales galvánicos my diferentes y las condiciones ambientales puedan dar lugar a electrolitos de elevada conductividad (agua/humedad). Otro factor condicionante del riesgo de corrosión bimetálica es la relación superficial entre los metales en contacto.

Fuente:http://www.hdg-online.net/index.php?id=3599&tx_hdgcategories_pi1[parent]=32